Brackets, más que unos simples hierros

«¡No quiero! ¡Ya soy muy mayor para eso! ¡Me da vergüenza!» Cuántas excusas habrán escuchado los dentistas a la hora de tener que poner brackets, pero… ¿realmente merece la pena arriesgar la salud por algo que es temporal?  Ten en cuenta que además de ser algo estético, una dentadura sana puede ahorrarte muchos problemas de salud. A continuación te damos las claves para saber cuándo ponerse brackets, los tipos que existen y por qué deberás ponerlos.

¿Qué son los brackets? ¿Cuándo ponerse brackets?

A grandes rasgos, los brackets son un conjunto de piezas metálicas pequeñas que van pegadas a los dientes. Se unen mediante un arco, llevan a los dientes a la posición deseada.

El principal motivo por el cual las personas rechazan el uso de brackets está relacionado con la estética. Mucha gente los ve como algo antiestético, no piensan en su función real y se obcecan en que no son más que “cuatro hierros mal puestos en la boca”. El otro de los motivos más recurrentes por los que la gente no acepta el uso de brackets es el tiempo.

La cuestión no es sólo cuándo ponerse brackets, sino durante cuánto tiempo tendrás que llevarlo. Suele ser un proceso que dura entre un año y medio y dos. Cierto es que cada personas presenta un caso diferente, desde pacientes que en 6 u 8 meses hayan terminado el tratamiento, hasta casos más extremos que pueden durar hasta seis años.

Tipos de brackets

Cuando se ha decidido cuándo ponerse brackets, es el momento de decidir qué tipo. Si bien es cierto, con los avances tecnológicos, la excusa de la estética se ha quedado obsoleta. Existen varios tipos de brackets, desde los típicos de metal para aquellos menos preocupados por el qué dirán, hasta los linguales para todas las personas preocupadas por los aspecto físico.

Estos son los tipos de brackets que existen en la actualidad:

-Metálicos: son el tratamiento más económico, pero también el más eficaz y el más utilizad en niños y adolescentes. Fabricados en metal, son los más robustos y resistentes, además de soportar perfectamente la oxidación y la humedad. ¡Son los brackets de toda la vida!

-De resina o policarbonato: estarían catalogados dentro del grupo de los estéticos.  Son de plástico a base de policarbonato y dentro de este grupo de “estéticos” son los más baratos. En su contra juega que se tiñen con el paso del tiempo e incluso pueden llegar a deformarse, con lo que solamente suelen ser utilizados para tratamientos cortos.

-Cerámicos: igual que los de policarbonato, con la diferencia de tener un color blanco opaco y que no se tiñen ni se deforman.

-Zafiro: son los brackets más caros, tienen una estructura cristalina que los convierte en transparente y por lo tanto casi invisibles. Tienen la misma eficacia que los de metal.

-Linguales: son los brackets que mejor combinan eficacia con discreción. Están fabricados en oro y se colocan por detrás de los dientes, con lo que no se ven absolutamente nada, además de no molestar ni el habla ni la masticación.

aparato o bracktes

 

¿Por qué y cuándo ponerse brackets?

No existe un motivo exclusivo por el cual los brackets son el remedio más indicado para tratar el problema y solucionarlo. Te mostramos cuales son los casos más típicos en los que los brackets son la solución:

-Apiñamiento o dientes torcidos: que los dientes se vean torcidos, muy juntos o incluso unos por encima de otros… son el motivo más típico para tener que recurrir a los brackets.

-Distanciamiento entre dientes:  El distanciamiento además de ser un motivo estético, puede contribuir a la mala mordida y por consiguiente, traer problemas en la mandíbula.

-La mordida: una mala mordida también es otro de los problemas más comunes que suelen solucionar los brackets. Pueden darse casos de sobremordida, submordida o incluso mordida cruzada (que puede provocar asimetría facial).

ir al dentista

Precauciones y cuidados durante el tratamiento

Durante la duración, hay una serie de consejos que te servirán para optimizar el resultado de los brackets, además de evitar que alguno se caiga y haya que cambiarlo durante el proceso.

¡Hay que tener mucho ojo con los frutos secos! Pueden provocar que se rompan los brackets. De esta lista prohibida tampoco se libran las golosinas ni los chicles, ya que se enganchan y pueden llegar a originar una caries por el azúcar.

Durante los primeros días, es muy común que los brackets puedan provocar heridas y yagas. ¡Pero tranquilo! Existe una cera especial que se puede colocar sobre el aparato para evitar que roce con las encías. Protege además, la parte interior del labio, para que no roce o se hagan heridas..

En caso de utilizar algún tipo de ortodoncia estética, evita los alimentos que puedan provocar manchas en los dientes. Recuerda que ya tus brackets pueden acabar tiñiéndose con el paso del tiempo.

¿Cómo cepillar los brackets?

Si ya es importante lavarse los dientes al menos 3 veces al día… ¡imagínate con brackets! Es muy fácil que se queden enganchados trozos de comida, por ellos deberás cepillar tus dientes de la siguiente manera:

cçomo limpiar el aparato de dientes

Cepíllate los dientes de manera suave, evitando así golpear la ortodoncia.

-Lávalos en cuanto acabes de comer para evitar que la comida se aloje en los brackets, deberás limpiar también las encías, lengua y paladar.

-¡No te dejes comida entre los dientes! Puedes utilizar hilo dental para limpiar tus dientes a fondo.

-Utiliza cepillos con filamentos interproximales. De esta forma, eliminarás los restos de comida de manera más sencilla porque los filamentos tan finos pueden incrustarse entre los brackets de manera más sencilla.

Después de haber leído todo esto sobre los brackets… ¿todavía tienes excusas para no ponerlos? ¡Ve a tu dentista y revisa tu dentadura!

 

 

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